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En diseño, tecnología, escritura, y las artes, un portafolio a menudo importa más que un currículum — prueba que puedes hacer el trabajo. Uno enfocado y bien presentado le gana a uno largo y disperso cada vez. Así creas un portafolio que se nota.
Cura lo mejor, muestra tu proceso, mantenlo limpio
Los portafolios más fuertes no son los más grandes — son los más curados. Muestra solo tus mejores piezas, explica el problema y el resultado detrás de cada una, y preséntalas en un sitio limpio y fácil. La calidad le gana a la cantidad, y una historia clara detrás de cada proyecto es lo que convence a la gente de contratarte.
Sigue adelante: arma un currículum, configura LinkedIn, y prepárate para una feria de empleo.